Traición…? Ahora yo muevo pieza…

Hello there!

Esta semana toca hablar de un raro síntoma, derivado de la cultura del rumor y del chisme, que puede trasladarse de un entorno meramente personal, a las organizaciones.

Se ha escrito mucho acerca del Rumor en las Organizaciones, su poder y su extraña vinculación amor-odio, con el concepto Traición, y su uso conveniente, a favor de uno mismo y sus propios intereses, obviando que la traición, en sí misma, es egoísta y egotista… Porque a eso obliga y reduce todo, a dejar de ser uno mismo y que ese mismo egoísmo, gobierne nuestras aptitudes y abandonemos nuestra escala de valores o nuestros principios y sentimientos, cegándonos con la envidia o el resentimiento absurdo…

No tiene mucho caso ahondar en estos conceptos, pero esta semana ha sido semana de traiciones… Primero ser acusado de traicionar a personas, sin yo ni siquiera plantearme el hecho de que mirar por mi familia y mi futuro profesional y personal —sin abandonar ninguna de mis funciones y compromisos previos— fuera una traición hacia nadie en específico y, al contrario, luchando por esas personas a las que tan agradecido estoy y tanto cariño he tomado (esto aún lo convierte en más doloroso, dado que pensé que ellos serían precisamente los que más se alegarían por mi)… Y después, descubrir que mi entorno más cercano, compañeros de profesión o de lección, por los que me he desvivido y pedido —y gastado— favores personales para que conferencistas y marcas acudan como ponentes y patrocinadores… para publicar, para crecer…, ellos mismos… se traicionan y se engañan a sí mismos…

Ese es el sabor de la decepción… supongo… Pero es bueno aprender y aprehender todo ese “sentimiento” amargo, para de ese modo relativizar… y de nuevo reconocer un sendero, en el que esa tan poca profesional actitud de implicar los sentimientos en el trato de trabajo, deje paso a un trato profesional puro, que no implique nada más allá de lo que marca un programa.

Como me dijera tantas veces mi Maestro: “Aquila non capit muscas” y lo olvidé por un momento… Ya no me va a pasar.

En las Organizaciones, es tan malo pensar en el chisme, el rumor y la traición como parte de su entorno laboral, como peligroso es para el profesional que va a trabajar, dejarse llevar por ellos.

Señores, cada uno a lo suyo y lo suyo es trabajar, hacerlo lo mejor que uno sabe y conseguir el mayor retorno de la inversión para la organización… Lo demás es ruido y rechinar de dientes, de aquellos que son incapaces de reconocer que no están enojados con aquel que hace bien su trabajo, sino con ellos mismos, ellos sabrán por qué.

Aquila non capit muscas” y “Audentes fortuna iuvant” aquí o en donde sea…

Hasta muy pronto…

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