Neuromarketing y Amor…

El blog de esta semana, aunque tardío, habla de algo que llega siempre… Tarde o temprano sentimos la rara sensación entre el pecho y espalda, que “aturulla” nuestros pensamientos, y hace que hasta el cerebro tropiece y se distraiga hasta límites inconcebibles… Estoy hablando del Amor. De los sentimientos ciegos y de extrema lealtad hacia la personificación de una serie de características, que hacen que una marca refleje los mismos impulsos neuronales que el amor de tu vida… ¿Cómo es eso posible?

Investigaciones recientes en neurociencia cognitiva han demostrado que las personas son a menudo incapaces de tomar decisiones complejas utilizando sólo los procesos cognitivos (tales como el razonamiento). Esto es debido a nuestros sistemas neuronales, pueden sufrir, en ocasiones, una sobrecarga de datos que únicamente provocan las emociones. En este caso, podemos recurrir a lo que se conoce como “marcadores somáticos”, las asociaciones entre los estímulos cerebrales, que producen un estado afectivo fisiológico.

Suena complejo, pero el punto principal aquí es que cada vez que nos encontramos con un producto, nuestro sistema límbico en el cerebro, clasifica inmediatamente el estímulo sea lo más agradable / desagradable, y se involucra en una reacción fisiológica ad hoc. Por ejemplo, vemos un coche maravilloso y nuestro corazón comienza a latir más rápido. Esta reacción emocional es rápida y automática, y está registrada en nuestros sistemas de memoria junto con el estímulo que la provocó. Cada vez que nos encontramos de nuevo el mismo producto, la misma reacción fisiológica es activada por el cerebro, incluso aunque no seamos conscientes de ello.

Si tenemos problemas para elegir entre dos productos de la competencia, la elección se hace sobre la base de la reacción fisiológica inicial a uno de ellos (independientemente de las interpretaciones racionales que podamos ofrecer para justificar tal elección). Es decir, las respuestas emocionales a menudo dominan sobre las capacidades de razonamiento en la conducción de nuestro comportamiento.

De hecho, debemos considerar que el sistema límbico, en el que se desarrollan las reacciones de memoria y emocionales tiene un pasado evolutivo de unos 200 millones de años, mientras que la corteza prefrontal, principal responsable de nuestro razonamiento tiene sólo alrededor de 30.000 años. No debe sorprendernos, sabiendo esto, que el pensamiento racional, pese a ser más complicado (por ejemplo, debido a las muchas opciones disponibles, las constricciones en el tiempo o el alto nivel de ruido ambiental), cada vez que estamos en problemas, nuestro cerebro se queda con el mecanismo más antiguo y segura: las emociones.

Teniendo en cuenta que nuestro cerebro almacena las reacciones a una experiencia en general, en lugar de a un solo estímulo, aquel que provoca reacciones fisiológicas específicas, de manera eficiente, es probable que sea muy eficaz en la obtención de la lealtad del consumidor con el producto.

Feliz resto del finde…

Publicado por obhsterblog

I'm a Marketing Enjoyneer. Marketing from branding, advertising and design, off and online with a deep teaching and researching interest.

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